Parte I - Historia del Commodore Amiga.1) Los inicios.El Amiga inició su andadura durante los primeros años 80 como el proyecto particular de Jay Miner, un ex empleado de
Atari que ya había trabajado para ellos diseñando el
Atari 800, un ordenador de 8 bits del que creo que acabamos viendo muy pocos por España. La idea de Miner y sus asociados era usar el dinero que ganaban vendiendo periféricos para Atari y un préstamo de esta misma compañía para financiar la
Amiga Corporation. El producto estrella de esta compañía sería el Lorraine, una consola de videojuegos cuyas capacidades técnicas superaban todo lo visto. Algunas de las características más definitorias de lo que llegaría a ser el Amiga ya estaban en la mesa de diseño desde este momento, como la idea de usar la CPU 68000 de Motorola (que ya usaba el
Apple Lisa, y que más tarde usarían máquinas tan dispares como el
Apple Macintosh, el
Atari ST o la
Sega Mega Drive) junto a un conjunto de chips propios dedicados a tareas concretas (vídeo, manejo de la memoria, sonido, accesos a disco, etc). Esta última idea ya se había usado con éxito en el Atari 800, y se convertiría en uno de los principales factores del éxito del Amiga.
Mientras, la joven compañía experimentaba sus primeras dificultades: la primera crisis del mercado de los videojuegos, en 1983, que causó graves pérdidas a Atari y a otras empresas del sector como
Coleco. El pánico al fracaso obligó a Miner y sus colaboradores a reconvertir rápidamente el proyecto del Lorraine en un ordenador personal completo, acercándose ya mucho más a lo que sería el futuro Amiga.
2) Commodore.La absorción de la Amiga Corporation por parte de
Commodore Business Machines (CBM de ahora en adelante), fabricantes del archiconocido
Commodore 64, es uno de los episodios más complejos y más absurdos de la historia del sistema. En 1984, mientras Atari desojaba la margarita sobre si comercializar o no el Amiga, sobre cuyo proyecto tenía la opción principal por haberlo financiado parcialmente, Jack Tramiel, por aquel entonces presidente de CBM, andaba a la caza de un ordenador de 16 bits para su compañía. A Tramiel, también fundador de la compañía, le atormentaba la idea de que ordenadores de 16 bits como el reciente Apple Macintosh acabaran con el Commodore 64, por aquel entonces el producto estrella de CBM. Su solución al problema pasaba por adquirir los derechos de un ordenador de 16 bits y comercializarlo a través de CBM. Naturalmente, los caminos de Tramiel y la Amiga Corporation estaban destinados a encontrarse, y así fue.
A continuación se produjo una complicada lucha a tres bandas. Tramiel pretendió adquirir la tecnología del Amiga haciéndose con el control de Atari, de la que además le interesaban sus contactos de distribución en todo el mundo. Pero mientras, los propios miembros de Amiga Corporation, desesperados por el vencimiento de sus contratos con Atari, cerraron un trato con CBM por su cuenta. La situación se salvó con el pago de CBM a Atari, por entonces ya bajo el control de Tramiel, del dinero que la empresa había gastado desarrollando el Lorraine y con el despido de Tramiel de CBM. Frustrado, y a la vez que reconvertía Atari a golpe de despido, Tramiel jugó sus últimas cartas contra CBM en forma de demandas judiciales, que se cerraron finalmente en 1987 fuera de los juzgados.
Pero mientras la actividad dentro de los cuarteles generales de Atari y CBM seguía bullendo. Tramiel puso a Atari a trabajar en su propio proyecto de ordenador de 16 bits y bajo coste, que acabaría dando como fruto al Atari ST, mientras que en CBM, tal vez todavía espoleados por su rivalidad con Jack Tramiel, pusieron el proyecto del Amiga a toda máquina.
Ambos ordenadores salieron al mercado al mismo tiempo, ya en 1985. Sus diferencias de filosofía eran palpables. Mientras el primer Amiga, el A1000, era un aparato enormemente potente y no precisamente barato (debutó a unos 1.795 dólares), el Atari ST era menos potente pero mucho más barato (1.200 dólares). Atari pretendía usar el ST para competir con los primeros IBM PC y los Macintosh, que eran todavía mucho más caros. Los PC, por aquel entonces con procesadores 286, valían casi 5.000 dólares, y un Macintosh salía por casi 2.200.
Un flamante A1000, el primer Amiga vendido por Commodore.En cambio, CBM pretendía básicamente competir con el Atari ST. Esto se puede achacar a dos motivos principales. Por un lado, la salida de ambos ordenadores impulsó un cambio trascendental en el mercado de los ordenadores personales domésticos, que pasó a estar liderado por los modelos de 16 bits. Y el PC y el Mac al alcance de pocos bolsillos, sólo quedaban el Atari ST y el Amiga para competir por este mercado. Por el otro lado, estaba el desconocimiento por parte de CBM de lo que realmente tenían entre manos. Visto hoy día, está más o menos claro que el Amiga fue el primer ordenador multimedia del mercado y una máquina de videojuegos de primer orden. Pero para la gente de CBM era un armatoste bastante caro que no sabían muy bien cómo vender, y las sucesivas purgas del personal del proyecto original, que no se callaron su descontento respecto a las estrategias de marketing de CBM, orientadas más hacia el mercado laboral que hacia el público general, no ayudaron en absoluto.
Sea como sea, CBM comercializó los primeros Amiga, los modelos A1000 a partir de 1985 con relativo éxito de mercado. Las cosas mejorarían notablemente a partir de 1986 y 1987, con la aparición de los A2000 y, muy especialmente, el A500. Este último venía a ser una versión de bajo coste del A2000, y se convertiría en el modelo de Amiga más popular de todos los tiempos. Para que os hagáis una idea, se vendieron unos 6 millones en total, y prácticamente todo el mundo que ha tenido contacto con los Amiga lo ha hecho usando un A500. CBM lo continuó comercializando hasta 1991, cuando cometió uno de sus muchos errores de marketing al lanzar de forma casi simultánea el A500+, el A600 y el A1200.
El único, el indiscutible, el A500.El A500+ era, como su nombre indica, una revisión del A500. CBM tenía mucho interés en lanzarlo al mercado, sobretodo porque sus componentes eran más baratos que los del A500 y sustituirlo supondría un importante ahorro en costes de fabricación. Aún así tenía mejoras bastante destacables respecto al A500, como una nueva versión del conjunto de chips dedicados, el ECS (o Enhaced Chip Set, evolución del OCS u Original Chip Set que equipaban los A500), 1 Mb. de RAM y una revisión del sistema operativo AmigaOS, que pasaba de la versión 1.2 o 1.3 de los A500 a la 2.04. Desgraciadamente, este último detalle provocó algunos problemas de compatibilidad que afectaron a su reputación, y fue uno de los modelos de Amiga menos vendidos y que menos tiempo estuvieron en el mercado.
El A500+, el breve.Rápidamente, CBM intentó salir del paso con el A600, lanzado en el verano de 1992. Por toda mejora, este incluía una conexión para discos duros internos, pero en todo lo demás era un significativo paso atrás que disgustó todavía más al público. Inicialmente previsto para un hueco de mercado con más poder adquisitivo, CBM lo renombró y comercializó a toda prisa para borrar el mal sabor de boca dejado por el A500+. No funcionó. El nuevo Amiga era más caro que los A500 y A500+ que debía sustituir, y además no era tan fácilmente expandible. La nueva carcasa sin teclado numérico, percibida como un intento de CBM de hacer pasar el Amiga como una videoconsola más, también fue objeto de duras críticas, pues dejaba a algunos juegos ya comercializados sin algunas teclas vitales.
El A600, con su polémica carcasa reducida.De nuevo, CBM salió del paso con un nuevo lanzamiento, el del A1200 en octubre de 1992. El A1200 era la versión de bajo coste del A3000 orientado a negocios, que había aparecido el año anterior. Suponía la tercera generación del Amiga, con CPUs mejoradas (Motorola 68020 frente a las anteriores Motorola 68000), un nuevo juego de chips dedicados (el AGA, o Advanced Graphics Architecture), una nueva versión del sistema operativo (la 3.0 o 3.1) y 2 Mb. de RAM. Supuso la culminación de esta familia de ordenadores y se vendió bastante bien. A estas alturas el Atari ST ya había dejado de ser un competidor, y el A1200 compitió con su sucesor, el
Atari Falcon, los emergentes PC y las primeras videoconsolas domésticas de 16 bits con relativo éxito.
El A1200, el primer Amiga de 32 bits, en su envoltorio original. Babead.A pesar de ello, su precio era algo elevado, y la edad de su tecnología empezaba a pasarle factura. Tampoco contribuyó a su éxito su mala prensa, debido a las incompatibilidades con muchos de los juegos diseñados para los modelos Amiga anteriores.
Todas estas vacilaciones y la mala prensa que generaron tuvieron serias consecuencias para CBM, que vio como parte importante de su mercado se iba decantando hacia los Macintosh y los pujantes PC clónicos, un movimiento que tendería a acelerarse conforme pasaban los años y que jugaría un papel importante en el fin de CBM. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos.
3) El CD32 y el fin de una era.Aunque ya hemos dicho el A1200 podía considerarse un buen producto y se vendió relativamente bien, las cosas pronto empezaron a tomar otro curso, uno que pronto provocaría el fin del sistema y la ruina de CBM. Ya hemos hablado de los problemas de marketing que tuvo CBM a la hora de lidiar con el Amiga. Tradicionalmente, en CBM desconfiaron de su éxito en el mercado del videojuego y prefirieron orientarlo hacia el mercado laboral, por ejemplo vendiendo los ordenadores solamente en tiendas de informática en lugar de grandes almacenes. Pero en 1993 cometieron justamente el error contrario con el lanzamiento del
CD32. El CD32 era un último intento de sacar provecho de la tecnología Amiga, transformando su arquitectura en forma de videoconsola. No era siquiera una idea nueva. En 1991 CBM ya había comercializado la
CDTV, una consola con CD-ROM basada en el A500 que había pasado sin pena ni gloria. Pero ahora, espoleados por el éxito de las consolas domésticas de 16 bits, como la Megadrive o la
SNES y acuciados por la pérdida de mercado del Amiga, los técnicos de CBM embutieron parte del hardware del A1200 (una CPU Motorola 68020 y el conjunto de chips dedicados AGA) en una carcasa sin teclado pero con un lector de CD-ROM. El resultado fue anunciado como “la primera consola de 32 bits del mercado con soporte CD”.
El malogrado Amiga CD32.Para ser justos, el CD32 arañó hasta un 50% de cuota de mercado inglés a las otras dos consolas relevantes con CD-ROM, el
MegaCD y el
Philips CD-i, vendiendo unas 100.000 unidades. Claro que, para ser justos también, habría que decir que estas otras dos consolas fueron un sonoro fracaso que salió bien caro a sus respectivos fabricantes. Y añadir que bastante milagroso fue ese relativo éxito de ventas si tenemos en cuenta que la mayoría de títulos de CD32 eran juegos de Amiga a los que se les había añadido a toda prisa pistas de audio y animaciones.
Con todo, lo peor estaba por llegar. CBM estaba pasando por una verdadera crisis, y sólo había podido comercializar el CD32 a costa de un gran esfuerzo. Las vacilaciones a la hora de comercializar el Amiga, la feroz competencia de las videoconsolas (en el mercado del ocio), el Macintosh (en el mercado empresarial) y los PC clónicos (en el mercado doméstico), además de las pérdidas sufridas intentado abrir nuevos mercados le habían acabado pasando factura y poniéndoles al borde de la quiebra. Finalmente, incapaz siquiera de llegar a comercializar el CD32 en Estados Unidos, CBM entró en bancarrota en abril de 1994, condenando el CD32 a su extinción a pocos meses de su lanzamiento.
4) Estertores: de Escom al Sam440ep.Tras la caída de CBM, los derechos del Amiga fueron adquiridos por la compañía Escom Ltd. A pesar de que el Amiga ya había quedado fuera de la lucha por los mercados de ordenadores personales, todavía quedaba una amplia base de usuarios a la que ofrecer soporte. Así, desde 1994 Escom comercializó los A1200 que CBM dejó en stock, aunque se la criticó por aumentar los precios y por problemas de compatibilidad con las unidades de disquete, que ahora eran unidades de PC modificadas en lugar de las utilizadas por CBM.
Las terceras compañías tampoco abandonaron al Amiga. De esta época datan las actualizaciones del AmigaOS a las versiones 3.5 y 3.9 (producidas bajo licencia por Haage & Partner en Alemania) y las tarjetas aceleradoras
BlizzardPPC y
CyberStormPPC. Estas expansiones añaden a un Amiga de última generación (A1200 o A4000) un co-procesador
PowerPC, aumentando de forma brutal su potencia de proceso. También aparecieron controladoras para discos duros modernos o unidades CD-ROM, y kits de conversión que transforman a los CDTV y CD32 en A500 y A1200 con todas las de la ley.
La propia Escom entró en bancarrota en 1996 por sus motivos ajenos al Amiga, y Gateway 2000 tomó su relevo, sin hacer apenas nada por el sistema. Finalmente, a partir de 2000, los derechos de la plataforma recayeron en
Amiga Inc. (sin relación con la Amiga Corporation de Jay miner), que intentó revitalizar la plataforma con dos lanzamientos anunciados a bombo y platillo.
El primero de ellos fue el AmigaOS 4.0, la primera versión de este SO solamente para Amigas con co-procesador PowerPC. Esto por un lado solucionaba una de las principales quejas de estos usuarios, que sentían que la costosa inversión de una tarjeta PPC no se compensaba con el poco software disponible que las aprovechara, pero por otro creaba una ruptura insalvable con los usuarios de Amiga tradicionales. Que los antiguos juegos se tuvieran que ejecutar con una versión especializada de
UAE no debió mejorar esta impresión precisamente.
El segundo lanzamiento era todavía más impactante: en 2002, por primera vez en casi diez años iba a haber nuevos ordenadores Amiga. Amiga Inc. cedió la licencia a Eyetech, un fabricante de ordenadores, para producir una nueva línea llamada AmigaOne, completamente basada en la arquitectura PowerPC y que usaría como sistemas operativos el AmigaOS 4.0 o bien versiones de Linux compiladas para PowerPC.
Aún así el tema nunca acabó de cuajar, y la cosa tampoco duró mucho. La eterna espera para la versión definitiva de AmigaOS 4 hizo que muchos usuarios instalaran Linux. Y hacia 2006 Eyetech dejó de producir el AmigaOne debido a las pobres ventas y a la escasez de componentes causada por la quiebra de sus principales proveedores.
Desde entonces, lo más parecido que queda a los AmigaOne es una placa madre fabricada por los italianos
ACube Systems Srl y llamada
Sam440ep. Igual que los AmigaOne, usa procesadores PowerPC y es un Amiga solamente en el nombre… o ni siquiera eso. Existe una versión del AmigaOS, la 4.1, que la soporta, aunque también funciona bajo Linux para PowerPC. A día de hoy (octubre de 2009), es todo lo que queda del Amiga.